Tabakalera Kultur Fabrika

Signo de inquietud, observación, experimentación, símbolo reflexivo, fisgón y voyeur. La ventana es un elemento arquitectónico muy utilizado en el los edificios, aun tratándose de simples huecos rectangulares desprovistos de cualquier aditamento ornamental, su repetición en algunas construcciones, o, por el contrario, su aleatoria disposición de apariencia desordenada, en otras, suele producir un efecto de apreciable valor artístico. En la actualidad, en la era digital una ventana es un área visual, donde se suceden los hechos, donde se trabaja, se abre, se cierra, herramienta de fusíon, soporte en el cúal se basa todo el organigrama informático, codigo y lenguaje de la última generación y por supuesto de las venideras. Tabakalera como el nuevo nexo de la ciudad de San Sebastían con la cultura actual, pensando y mirando al concepto desde un punto de vista lúdico, global e internacional.

Ventana que abre una nueva mirada de está ciudad hacia el exterior y que a su vez desarrolla culturalmente nuestro entorno, convirtiendose en soporte de las actuales y futuras tendencias artísticas, plataforma para la experimentación y la innovación, una nueva mirada cultural en la ciudad de Donostia-San Sebastían.

La ventana como símbolo cotidiano, cercano, desde que te levantas para ir a trabajar, hasta que regresas a casa, cuando observas pasear, cuando escuchas la sirena del coche de bomberos, cuando se detienen en el parque a leer y pierden la noción del tiempo.

Nadie ni nada pasa desapercibido según con que ojos se mire, nada está por estar, la curiosidad de la ventana lo descubre, lo observa; soporte
de acción, prisma de sucesos.

La curiosidad inquieta es creativa y su camino una ventana. Por eso este entorno soñado es un un centro creativo o más bien un lugar donde indagar, imaginar, mirar, escuchar, oler, comer, experimentar, innovar, descubrir…

Una fabrica de colores y formas, una fabrica de cultura y experimentación, al fin y al cabo una ventana de la vida.

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7 comentarios

  1. redios, me parece muy chulo el juego de colores! Me ha gustado mucho esta propuesta

  2. Impresionante… me encanta cómo como combináis las tipos, los colores y esos cortes…

  3. Hostia, me gusta mucho.

  4. Carlos

    Me gusta más que la propuesta ganadora.

  5. unoquehusmea

    aparte de gustarme, creo que vuestra propuesta es mejor. la marca es una sólida etiqueta que se extiende por el resto de la identidad; la unifica pero también la hace diversa. todo como muy alemán, no sé. habríais hecho de tabakalera un lugar aún más interesante. es como para dejar de husmear y humear de ira. suerte.

  6. 1Ñ1GO

    Buenos días, al hilo de la imagen de Tabakalera, me gustaría ampliar el “debate” al maravilloso spot de TV que vi ayer mismo. La imagen de Tabakalera ni me gusta ni me deja de gustar, me deja bastante frío y estoy convencido de que, al igual que la propuesta de Husmee, hay otras infinitamente mejores. Pero como siempre en este país priman más otros intereses… así nos va.
    Tenía la esperanza de que al ver las aplicaciones de la nueva marca mis recelos se disipasen, y realmente entendiera la elección del jurado. Pero no, el primer soporte que veo ha sido el spot de TV que, con todos mis respetos, es para echarse a llorar. Probablemente el Estudio Lanzagorta sea ajeno a la realización de semejante esperpento (o eso quiero pensar), porque no hay nada que dañe más un diseño que una mala presentación.
    En resumen, es una pena que pudiendo haber tenido una imagen gráfica atractiva, elegante, visual y original que de una visión de Donosti distinta y atrevida, nos conformemos como siempre con una imagen mediocre, banal y vulgar, fruto de los intereses de unos pocos… Basta ya.

  7. Carlos

    Deberíamos hacer un grupo de presión… quizá la AVDG (Asociación de Víctimas del Despropósito Gráfico) :) En realidad, sería tan sencillo como mostrar ejemplos de cómo un diseño inadecuado influye negativamente en la vida de la gente… pero veo demasiadas exposiciones de arte vanguardista y demasiada poca cosa educativa, divulgativa de por qué el diseño y el arte bien hechos son necesarios. Tampoco es que, por ejemplo, las películas ayuden mucho: como expone Tracey Moffatt en “Artist” (1999), el cine difunde sin rubor la imagen del artista atormentado o directamente pirado, como si la creatividad requiriera demencia; pero luego ves a diseñadores reales, gente como Paul Rand o cualquier tipógrafo de renombre, y te encuentras con personas con la cabeza bastante bien amueblada y tan serios como cualquier médico o ingeniero.

    En resumen, la primera batalla que hay que ganar, si queremos que el diseño y el arte sean tratados con respeto, es la de la percepción. Lo demás vendrá después. Pero antes nos tocará hacer exposiciones serias, documentales, películas (Helvetica es un buen inicio)… divulgación, educación, paciencia. Y algún día lejano nos reiremos de las burradas que se hacían antiguamente, como hoy nos reímos de que los antiguos consideraran la tierra plana.

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